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Por allà no se pudo ver a ningún Luis, Carlos, José, Pablo o Pedro. El único que poseÃa un
nombre común y compartido por casi 780.000 españoles, según los datos del INE, era el
Alcalde, Antonio
El requisito para participar en esta curiosa jornada era que el nombre de pila no
apareciera entre los 150 más comunes de nuestro paÃs. Y los habitantes de Huerta de
Rey lo cumplieron con creces gracias a Eufronia, Burgundofora, Hierónides o Lupicinio.
Pero, ¿cuál es la razón por la que en Huerta de Rey sus habitantes tengan nombres tan
raros? Todos fijan el origen de todo en el año 1890, cuando el por entonces secretario
del ayuntamiento Adolfo Moreno se le ocurrió una idea con el objetivo de evitar que más
de un vecino tuviera no solo el mismo nombre sino también el mismo apellido.
Este hecho de llamarse igual complicaba mucho la labor del cartero ya que, como
explican en el pueblo, muchas veces las cartas se enviaban sin dirección, solo con el
nombre del destinatario. Y si habÃa dos o tres personas que se llamaban igual, para ver
a quién iba dirigida la carta se leÃan los primeros párrafos en alto hasta que alguno de
ellos reconociera al emisor.Por eso este señor recomendó a los padres que si no tenÃan la imaginación suficiente
para encontrar un nombre original para sus recién nacidos recurrieran al Santoral o al
Martirologio Romano. Y precisamente en estas dos fuentes no abundan los nombres
comunes.
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